La fiesta

Era un tranquilo viernes por la tarde cuando decidí salir con algunos amigos a una reunión. Había bebido bastante y me iba a encontrar con unos chicos que estuvieron yendo a la misma universidad que yo. Me costaba mucho mantener la compostura, ya que yo llevaba ya varias semas sin tener sexo, y eso me resultaba muy frustrante.

Cuando llegué a la reunión, me dí cuenta de que habían puros chicos. Estaban haciendo bromas sobre mí, acerca de cómo yo no había tenido relaciones sexuales en mucho tiempo. Ellos miraban mucho mis pechos y mis labios, no podía contenerme, así que subí a una habitación, cogí el ordenador de uno de ellos, y entré a una página para chicas webcam.

Encendí la webcam y esperé a que alguien se conectase.

Con eso, me di cuenta de que no podía contener mucho más. Ni si quiera llevaba ropa interior. Alguien se conectó y sonreí.

En seguida el chico sacó la polla, era enorme.

– Ummm ¿te gusta? ¿Sorprendida? –

– ¡Sí, es tan … grande –

Era tan enorme que me excitaba demasiado. Cogí un shampoo del baño y me lo comencé a introducir una y otra vez.

En ese momento, sin que le preguntaran, se levantó, alcanzó su mano detrás de su espalda y abrió su sostén. Inmediatamente cayó a su piso. Ella entonces, asombrada, se agachó y se quitó toda la ropa sonriéndole al chico mientras lo hacía. Su polla saltó, con la sensación de que quería ser más dura, mientras que ya estaba más dura de lo que ella jamás había visto.

Interrumpió el breve silencio. – Diego, estoy tan húmeda ahora que ya no aguanto más –

Sus pechos eran perfectos con los pezones rosados ​​perfectamente formados que estaban erguidos. Su coño era afeitado limpio con la excepción de una franja de cabello castaño comenzando por encima de su clítoris y levantándose un par de pulgadas.

Ambos nos sentamos inmediatamente y el acariciaba su polla. Ambos sabíamos lo que queríamos hacer y teníamos una comprensión de los deseos de los demás. Antes de que ella se tocara, el chico notó la humedad reluciente a lo largo de sus labios hinchados. – Me he estado tocando a mí misma durante los últimos 20 minutos Chris. Quiero jugar contigo ahora –

El ritmo de mis caricias se hizo mucho más rápida mientras miraba mi coño. Ella extendió sus labios mostrándole el rosado de su coño que estaba empapado en su propio dulce jugo. Un dedo frotó su clítoris mientras otro se insertó en su coño.

Creo que ambos queríamos disfrutar unos de otros y este momento especial. Mientras jugaba consigo mismo, viéndome jugar conmigo misma.

Aceleré mi cara y me preparé para la explosión. Cuando el primer chorro de squirt estalló de mi coño, noté que su cuerpo empezó a cerrarse y su boca se abrió. Mis dedos continuaron frotando y penetrando mi coño mientras entraba en el orgasmo. Mi orgasmo duró casi un minuto. Cuando me di cuenta de que había terminado, ambos sonreímos y nos reclinamos en nuestras sillas, sorprendidos por lo que acababa de suceder.

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