Tú, ella y yo

¿Sabías que tengo un horario de trabajo? Sí, sí. Aunque no lo haya dicho nunca, dedico a la webcam porno un horario de trabajo al que no debo faltar pero… También puedo echar todas las horas extra que quiera, siempre y cuando, esté en un sitio que me permita trabajar sin ningún tipo de problema.

Hoy es domingo aquí en Santiago de Chile, ya está anocheciendo. Son las tres de la mañana y Paola, Casandra y yo estamos regresando a mi casa de fiesta. Las tres estamos muy arregladas, muy guapas y con esa chispa en nuestros ojos que se ha formado tras bebernos cuatro mojitos cada una, bailar tan juntas como hemos podido y güeviar a los hombres que hemos querido.

Ahora estamos subiendo en el ascensor y entre risas nos hemos puesto las tres cachondas al comentarles la idea de encender el chat porno e improvisar ante algún cliente. Nuestros chorapios se nos han humedecido sólo con imaginarnos fugazmente a las tres juntitas y gozando como nunca antes hemos hecho.

Ninguna se ha quejado.

Al llegar a casa, Paola se va a la cocina a coger la botella de tequila que tengo en uno de los armarios mientras Casandra y yo nos acomodamos en mi cama. Enciendo al ordenador y me conecto a la webcam online cuando empiezo a sentir unas manos acariciando mis gomas. Mis pezones se ponen duros y cierro los ojos murmurando de placer. Paola llega, deja la botella sobre la mesa y comienza a besarse con Casandra apartándola de mí.

Mientras yo voy calentando a los clientes que hay en el videochat, ellas se empiezan a quitar la ropa y yo las miro con celos… ¡También quiero! Así que en cuanto me habla el primer cliente por el chat cam, no le digo ni hola ni nada. Simplemente le pongo que estamos haciendo un trío tres chicas que están muy hot y borrachas. Tarda muy poquito en conectarse al privado.

Cuando aparece su imagen, les digo a las chicas que lo saluden. Se levantan, se acercan y lo hacen y, justo después, me quitan mi camiseta y mi sostén mientras sigo sentada en la silla. Se ponen de rodillas cada una a un lado y comienzan a lamerme mis bubis. Yo me olvido del cliente y les dejo que me coman. Al rato, nos incorporamos las tres, nos desnudamos completamente ante él y, con la mano sobre nuestra panocha le decimos que elija quién de nosotras se va a correr primero. Él dice que Casandra… así que le toca disfrutar a mi compañera de webcam porno.

Se coloca en el medio, entre nosotras, levanta una pierna y la pone sobre la mesa y Paola se lanza a lamerle su porotin. Yo beso su espalda, le acaricio sus gomas desde detrás y después me pongo de rodillas para lamerle su poto. Ahora las dos estamos chupándoselo a Casandra a la vez mientras el cliente se jala viéndonos.

Casandra aprieta la boca de Paola contra su cuerpo porque no quiere que pare. Mientras, mi lengua lame todo lo que tiene entre sus queques y le introduzco un dedo lentamente por detrás. ¡Eso la vuelve eléctrica! Grita aún más fuerte de placer.

Ahora le doy un fuerte azote. Mientras Paola y yo estamos ahí abajo nuestros porotines se rozan con el muslo de la otra. Humedeciéndonos más. El hecho de estar poniéndome aún más cachonda hace que le chupe con más intensidad entre las queques a Casandra. De pronto, sus gemidos se hacen más y más altos, su cadera empieza a moverse con gran velocidad y su orgasmo llega de manera explosiva.

Cuando su cuerpo pierde toda la tensión, Paola y yo nos levantamos y las tres comenzamos a besarnos en la boca. Justo en ese momento, escuchamos por los altavoces al cliente, decir que se va a correr, así que acercamos nuestras bocas a la webcam y comenzamos a gemir mientras nuestros cuerpos desnudos se tocan. Le enseñamos nuestras lenguas, abrimos nuestras bocas, ¡le pedimos y le suplicamos a gritos que se corra!

De repente Paola estira la mano y coge la botella de tequila. Se pone de pie y desde arriba nos echa un poco en mi boca y en la de Casandra y nos empezamos a besar pasándonos el alcohol mejicano de una boca a la otra mientras nos besamos con lengua. El tequila corre por nuestras bocas, lenguas, cara, cuello, gomas…

Paola, mientras nos estamos besando Casandra y yo, coge mi cara y comienza a darme lametones en la mejilla y en todas aquellas zonas donde el tequila me ha tocado. Mi compañera de webcam porno también se une y comienza a chuparme todo salvajemente. ¡¡Dios quiero garchar ya toda la noche!!

Y seguimos así hasta que escuchamos a mi cliente gemir. Cuando acaba, nos despedimos de él juntando nuestras lenguas y diciéndole que seguro que su leche está muy rica. Y, después, les digo a mis dos amigas…

¿Buscamos otro cliente?

Y ambas me dicen que sí.

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