Tengo una idea

Esta semana he tenido una idea. Siempre que he trabajado como webcam girl he esperado a que los clientes me propusieran una idea, una fantasía o un deseo y yo lo he realizado. Pero ya os dije que yo quería hacer videochats online algo distintos a lo habitual, así que ¿porqué no pensar que quería hacer yo y como quiero yo correrme y hacerlo si a alguien le interesa verlo?

Así que llevo toda la semana pensándolo y he decidido llamar a Marcos, ese chico que era mi vecino, tres años más pequeño que yo, al que le batí su mamadera en el rellano de nuestra casa. Ese chico que está enamorado de mi desde los once añitos y a quién quité la virginidad muy gustosamente.

Él y yo hablamos mucho menos que antes, pero de vez en cuando me gusta tirármelo. Lo hemos hecho tantas veces y ya me conoce tanto, que gozo mucho con él.

Marcos llega a mi casa y le cuento lo que quiero hacer. A él no le digo que trabajo como chica de webcam porno, pero sí que le cuento que es para un amigo, que quiere verme hacerlo por internet. A Marcos esas cosas ya no le sorprenden, hemos garchado en tantos sitios y de formas tan distintas que no se sorprende de lo que me gusta hacer.

Antes de que Marcos llegara había estado con varios clientes y les he comentado que, en el show de chat porno de hoy, iba a tener a un hombre para darme placer. Una buena tula que comerme y que meterme dentro de mí. A varios no les ha interesado, pero rápidamente uno me ha dicho que sí nada más decirle que iba a gritar como una perra para él.

Hoy tengo la laptop en el salón, así que Marcos y yo garcharemos en el sofá. ¡Nunca he hecho un live cam show desde mi sofá! Será divertido.

Cuando estamos listos tanto mi cliente, como Marcos y yo, le pregunto que cómo quiere que comience. Marcos me dice que quiere comérmelo pero levanto un dedo para que se calle porque a él no le toca elegir. Miro a mi cliente y le repito la pregunta y me dice que me ate las muñecas, yo levanto las cejas y salgo corriendo a por unas esposas. Al regresar se las enseño con sensualidad y le guiño un ojo.

Coloco mis brazos detrás, en mi espalda, y Marcos me pone las esposas. A continuación, mi cliente me dice que ponga de rodillas y le coma la tula al chico que está conmigo. Marcos se levanta y se quita la ropa. Yo comienzo a lamerle el muslo y los testículos y hago que vaya creciendo su pico ante mis ojos, después me la meto poco a poco hasta que hago que esté súper dura.

Marcos se inclina y me quita el sostén para que se vean mis gomas y después, me pone las manos en la cabeza y trata de que me la meta hasta la garganta. Lo hace porque mi cliente ha pedido que lo haga. Que le haga garganta profunda. Yo siento como su pico llega hasta mi campanilla y toso con su tula dentro todavía. Luego me permite respirar y vuelve a hacerlo. Después mi cliente dice por el micrófono que me dé una bofetada en la cara mientras se la mamo y que pida su tula, que la pida dentro de mi boca.

Del esfuerzo mis ojos se llenan de lágrimas pero ese toque duro me pone más hot todavía. ¡Mi panocha está muy húmeda y estoy deseando que me la meta ya! ¡Por donde sea!

Ahora el cliente nos pide que nos vayamos al sofá, que Marcos se siente y que yo aún esposada, me siente sobre su tula, dándole la espalda a mi compañero y poniéndome de frente a mi cliente. Tras colocarnos, lentamente me la voy metiendo mientras Marcos sujeta mis manos a la espalda agarrando el metal que rodea mis muñecas. Mis grandes gomas suben y bajan mientras mi cliente disfruta mirando la webcam y viendo el show porno que hacemos para él.

Yo voto y voto. Hago círculos con mi cadera mientras me derrito. Gimo más alto que nunca porque se lo he prometido a mi cliente. Tras un rato, él nos pide más, mucho más fuerte. Entonces Marcos se levanta empujando su tula hasta el fondo. Yo pongo los pies en el suelo, nos ponemos de pie, siento como sus manos se van a mis gomas y comienza a garcharme fuertemente. Inclino mi cuerpo hacia delante y Marcos me coge con fuerza del pelo. Yo grito de placer como una buena perra al sentir el tirón y los azotes.

Mi cliente también gime. ¡Y Marcos! Que está a punto de acabar y lo dice en alto. Entonces mi cliente nos dice que nos acerquemos a la webcam, que me la meta hasta la garganta y que, esposada, reciba su leche allí dentro.

Y así hacemos, nos acercamos, Marcos me mete su tula, me coge de la cabeza y comienza a garcharme por la boca hasta que se corre. Yo toso al recibir su semen, parte me lo trago y parte se me cae por la comisura de los labios.

Después, mi chico me quita las esposas y yo rebaño lo que hay en mi cara, para después despedirme del fantástico show. Fuerte, duro y excitante.

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