Un día normal frente a la webcam

Frente a la webcam Natalia vio a Jaime su más fiel admirador, aquel que fue su primer cliente cuando todo esto de la webcam porno había empezado. En ocasiones se preguntaba cómo antes nunca se había dado cuenta lo mucho que le gustaba exhibirse y el sexo, adoraba el sexo tanto que se había metido en uno que otro problema por invitar a sus clientes a su casa y disfrutar de un buen sexo duro, por todos lados boca, concha, culo le encantaba la verga de todas formas, colores y tamaños.

Pero ahí estaba Jaime un poco deprimido porque su novia le había puesto los cuernos con uno de sus mejores amigos y los encontró en su propia cama tirando como perros salvajes, estaba tan mal que no había siquiera percatado que Natalia no lleva ropa interior y de cuando en cuando se cruzaba de piernas lentamente para darle visión de su sabrosa concha.

  • Jaime pero qué ha pasado, ¿no le dabas duro? Pregunto ya fastidiada del cantico quejón de Jaime. Él, sorprendido la miro sin saber muy bien que decir, empezó a tartamudear hasta que soltó.
  • Naty no sé, no sé, será que soy malo, que no le daba duro… Mira mi verga, es grande ¿verdad? Dijo más en forma de pregunta que en decreto, Natalia no pudo evitarlo y rió.
  • Vamos, Jaime, tu verga esta grande, gorda y se ve divina me gustaría tenerla aquí. Dijo mientras se abría de piernas mostrándole toda su vagina húmeda preparada para el sexo. Jaime gimió y empezó a tocarse.
  • ¿Te gusta lo que ves? Pregunto Natalia le encantaba ser admirada y deseada. Eso la ponía muy excitada, el asintió sin dejar de mirarle la vagina.
  • ¿Quieres que me toque? Dijo mientras se levantaba la blusa y dejabas sus hermosas tetas al descubierto grandes, llenas con unos pezones rosados que provocaban morder.
  • Si, tócate para mí, quítate la ropa quiero verte primero.

Obediente, Natalia se despojó de todo lo que llevaba, puso música en el pequeño radio y empezó a menear su rico culo delante de la cámara, arriba y abajo la chapa le vibraba y Jaime se venía, no aguanto más, gimió y eyaculo sobre la computadora. Natalia sonrió le encantaba verlos correrse y tocarse delante de ella.

  • Eres hermosa, lo sabes ¿cierto? Le dijo Jaime, ella sonrió y asintió
  • Quisiera comerme toda tu leche, le dijo Natalia el gimió entrecortadamente
  • Te amo sabes, más que a la perra de mi novia.
  • Jaime, no te preocupes por ella, ya volverá.
  • Quiero vengarme. Dijo para sí Jaime. Natalia se sintió mal, ella había visto al pobre hombre sufrir por esa arpía desde hace mucho tiempo, pero no había nada que pudiera hacer ¿o sí?
  • Voy a dormir princesa, hablamos mañana. Sigue siendo hermosa. Le dijo, ella sonrió y vio como apagaba la webcam.

Se empezó a vestir de colegiala traviesa. Tenía en espera a Pablo el fetichista; así le decían las chicas. Tenía un fetiche con los pies y adicional le encantaban los vestidos de colegialas, se alistó esta vez. Ella acabaría como fuera, aceptó la petición y lo saludó.

  • Hola papi, cómo estás.
  • Hola Naty qué haces. Preguntó con su voz ronca. Nunca dejaba ver su cara solo su verga. Era enorme, las chicas lo habían convidado pero jamás iba a casa de ninguna; esa verga era sensacional y su voz profunda y ronca hacia que quisiera comérsela aún más.
  • Me pintaba las uñas, mira. Dijo enseñándoles sus hermosos pies pequeños con las uñas pintadas en rojo carmesís.
  • Qué ricos pies, me chuparía uno a uno tus dedos. Me encantan…
  • A mí me gustaría estrujarte la verga con mis pies hasta que acabes en ellos.
  • Naty te quiero coger duro, meterte mi verga en la boca y cogértela duro. Ponerte en cuatro patas y penetrarte tu concha mientras te meto los dedos en el culo, luego mi muñeca te penetraría te partiría ese culo con fuerza, muéstrame tu culo tócate tu culo.

Natalia se puso muy cachonda, en frente de la webcam se puso en cuatro patas separo sus nalgas y le mostro su culo, se metió un dedo luego otro y otro en forma circular se lo iba abriendo despacito mientras gemía y oía gemir a Pablo. Cuando lo tuvo bien abierto tomo un consolador y se lo metió completo, gemía, se estremecía ya no podía aguantar y se vino delante de su webcam humedeciéndola toda. Así acababa ella, a chorro, deliciosamente.

Pablo al ver esto se vino, no aguanto más…

  • Dios Natalia, vas a acabar conmigo. Que rico te viniste, quisiera estar allí para chuparte toda. Dijo Pablo entrecortadamente aún estaba agitado.
  • Puedes venir cuando quieras, yo estaría más que gustosa por comer tu enorme verga. Dijo sinceramente. La verdad, a Pablo le encantaba pero apenas le decía algo así se despedía y no volvía a saber de él en un tiempo, pero ese día fue diferente.
  • ¿Cuándo quieres que vaya? Preguntó, Natalia se sorprendió
  • Quiero verte ya…
  • Puedo mañana luego que salga de la guardia, a la medianoche. Pero, ¿sabes? tengo una petición.
  • Dime lo que sea. Dijo ansiosa Natalia.
  • Quiero que me vean cogiéndote por la Webcam mis compañeros de trabajo. Dijo serio, eso la excitó el doble.
  • Ellos tendrían que pagarme, tu no a ti te lo doy todo gratis. Respondió Natalia.
  • Por eso no te preocupes, ellos van a pagar muchísimo, tu serás la atracción de la noche.
  • Perfecto, te paso mis datos al email. Dijo Natalia ansiosa.

Esa noche terminó bien un hombre asiático, le pidió que bailara una canción y se pusiera un par de coletas. Otro chico solo quiso que lo viera mientras se pajeaba y ya casi para amanecer una pareja se masturbaban delante de ella y ella se desnudaba para ellos, 7 de la mañana dormiría un poco tenía que recargar energía, quería estar lista para cuando viniera Pablo.

Un cuarto para las doce tocaron su puerta, abrió emocionada y encontró un alto y apuesto oficial de policía, se asustó un poco; sería Pablo.

  • Hola, te ves sorprendida. Si era él, su voz profunda y sexy combinaban con su apariencia.
  • Wow Pablo, no pensé que estuvieras así de rico, tu verga me encanta pero todo tú estas delicioso. Dijo Natalia pícaramente.
  • Prende tu webcam, te desean ver mis compañeros. Natalia emocionada encendió la cámara y vio un comando completo de policías ansiosos por verla, se humedeció.
  • Listo, ahora ellos me dirán qué quieren que te haga y me hagas.

«¡Espósala a la cama!» gritaron varios, otros, «desnúdala». Él la agarró con fuerza y la desnudó sin delicadeza mientras la despojaba de su ropa apretaba sus tetas, su culo redondo, la arrodilló y le metió la verga completa en la boca, se estaba ahogando pero le encantaba.

La tomo con fuerza del cabello y se follo su boca con fuerza, los otros policías estaba sumamente excitados, unos gritaban dale duro, cógetela, pégale y más Natalia estaba muy excitada y su humedad corría por entre sus piernas.

La tomó y la tiró en la cama y la esposó. Le abrió las piernas de par en par y les mostro a sus compañero la vagina húmeda de Natalia mientras con fuerza la palmeaba.

  • Méteme los dedos. Dijo gimiendo, desesperada de que la tocara pero no la penetrara.

Y eso hizo; primero un dedo, luego dos, tres, cuatro esa concha tenía hambre y se comería lo que sea. Ella se estremecía y gemía, se montó sobre ella y la penetro con fuerza mientras apretaba sus senos.

Ella estaba loca por tocarlo pero no podía estaba esposada, él se la cogía sin piedad, le levantó las piernas, y cuando tuvo acceso a su culo le metió un dedo con fuerza.

  • Ay, duele. Dijo Natalia entre quejido y placer.
  • ¿Si te duele? Pregunto mientras con más fuerza se lo metía.
  • Sí, duele, dame más, castígame, he sido una mala chica. Pablo le metió dos y tres dedos más en su culo con fuerza metía y sacaba, cuando no pudo más la penetro por atrás con fuerza.
  • ¡Me vengo! Grito Natalia, y así lo hizo humedeciendo todo con un gran chorro que salió de su vagina.

Con más fuerza la penetro Pablo hasta que se vino dentro del culo de Natalia. Ella gemía de placer le quito las esposas y en cuatro patas la puso delante de la cámara separando sus nalgas para que todos vieran como le había dado por el culo y chorreaba su leche.

Los hombres en el comando lo vitoreaban, la nalgueo con fuerza.

  • ¿Lista para la otra ronda? Ella se sorprendió pero sonrió.
  • Claro que sí. Respondió.
  • Ahora cógeme tú a mí. Dijo mientras se arrojaba en la cama con el pene erecto en todo su apogeo. Ella se montó y empezó a mamarle la verga con fuerza mientras miraba la webcam y a su público. Se tocaba sus senos, se sentía toda una artista.

Cogieron hasta el amanecer, un día normal para una modelo de web cam porno…

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